martes, 15 de enero de 2013

Enfermería y paciente con riesgo cardiovascular

Optimicemos recursos: Seguimiento por enfermería de 

pacientes con riesgo cardiovascular


Resumen

Objetivo
Comparar la efectividad de la atención de enfermería especializada respecto a la de médicos de Atención Primaria
 en el tratamiento de pacientes con factores de riesgo cardiovascular.
Métodos
Estudio prospectivo de intervención sobre una muestra aleatorizada de 1626 pacientes, de los que 701 fueron
 distribuidos en dos grupos: uno controlado por médicos y el otro por enfermeras. Los criterios de inclusión fueron tener entre 30 y 74 años, con un riesgo cardiovascular (RCV) SCORE (Systematic Coronary Risk Evaluation) ³ 10% o con enfermedad cardiovascular. Se excluyen los pacientes visitados anualmente por especialista cardiovascular, diabéticos y los que presentan comorbilidad grave.
Las variables de estudio fueron tensión arterial sistólica (TAs), colesterol, tabaquismo e índice de masa corporal (IMC). Se realiza una valoración inicial con medida de lípidos y TA. El grupo controlado por enfermería recibe asesoramiento y seguimiento a los 3 meses con derivación al dietista si precisa. El grupo controlado por médicos cumplimenta un cuestionario validado de IMC y tabaco. Al año de la intervención se reevaluó colesterol, TAs, cuestionario de tratamiento, cumplimiento, factores de riesgo y satisfacción. Se considera relevante una disminución del 5% de la TAs y del 10% del colesterol.
Resultados
Un elevado número de pacientes no cumplía con los objetivos del tratamiento y presentaba factores de riesgo elevados al inicio del estudio: 56% TAs, 48% colesterol, 67% LDL-colesterol, 74% IMC y 31% fumadores. Al finalizar el estudio, ambos grupos presentaban disminución de los factores de riesgo, superior en el grupo controlado por enfermeros, existiendo diferencia significativa únicamente en el colesterol. Abandonaron el tabaco el 4% de fumadores del grupo médico y el 6% del enfermero.
Conclusiones
Se observa una menor cumplimentación en el registro de valores del colesterol en el grupo de médicos, de lo que cabe inferir que enfermería aplica mejor las guías de práctica clínica. También se constata que enfermería está más familiarizada con los objetivos de tratamiento que los médicos participantes. El estudio pone de manifiesto la efectividad y eficiencia de la atención de los pacientes con factores de riesgo cardiovascular por parte de enfermería.
Financiación:
University Hospital Maastricht, parcialmente apoyado por una beca de Pfizer. Las enfermeras fueron pagadas por dos compañías de seguros (VGZ/CZ) y por Beyaert Robuust Limburg.
Correspondencia:
helene.voogdt@mumc.nl

Comentario

Las enfermedades cardiovasculares son uno de los procesos crónicos más prevalentes en las poblaciones de los países desarrollados y constituyen el motivo más frecuente de hospitalización (1). El control de los factores de riesgo y la adherencia a las terapias farmacológicas y no farmacológicas han demostrado una gran eficacia en la mejora no sólo de la calidad de vida y en la disminución de los ingresos sino también en la disminución de la mortalidad (2). Las enfermeras son profesionales sanitarios idóneos para el abordaje de las enfermedades crónicas ya que frecuentemente precisa la modificación de hábitos y estilos de vida y el cumplimiento terapéutico.
Un equipo multidisciplinar liderado por enfermería y centrado en modificación de hábitos saludables y estilo de vida, consigue mejores resultados terapéuticos sobre los factores de riesgo. El arte del cuidar, la escucha activa, el conocimiento del entorno, la resolución de dudas, la empatía y la entrevista motivacional son las herramientas básicas e imprescindibles (3) para el control de las enfermedades crónicas.
La aportación más importante del artículo es la demostración de la efectividad de la atención de la enfermería especializada en el tratamiento de pacientes con factores de riesgo cardiovascular, lo cual está en consonancia con la literatura existente que demuestra que las enfermeras entrenadas consiguen iguales o mejores resultados en el control de las enfermedades crónicas más prevalentes que los médicos. Estos resultados podrían estar relacionados con el asesoramiento más individualizado en modificación de hábitos dispensado por las enfermeras. En este sentido, un estudio realizado en Australia en el año 2008 obtuvo mejores resultados en el control del colesterol y de la presión arterial en pacientes controlados por enfermería con respecto a los controlados por médicos.
En conclusión, la atención primaria en general y las enfermeras en particular ocupan un lugar privilegiado para favorecer el cambio conductual de las personas en la promoción de la salud y el fomento del autocuidado, ya que cuenta con un corpus de conocimientos teóricos que contempla los valores y creencias de las personas, indispensables para establecer una óptima relación de ayuda.
Los gobiernos y autoridades sanitarias deberían fomentar el papel de la atención primaria y de las enfermeras 
en el control de las enfermedades crónicas así como reflexionar sobre el papel de enfermería y las especialidades
 enfermeras.
Referencias:
(1) Rodríguez-Artalejo F, Banegas Banegas JR, Guallar-Castillón P. Epidemiología de la insuficiencia cardíaca.
 Rev Esp Cardiol 2004;57:163–70.
(2) Guía Práctica Clínica ICS. http://www.gencat.cat/ics/professionals/guies/insuficiencia_cardiaca/ insuficiencia_cardiaca.htm
(3) Wood DA, Kotseva K, Connolly S, Jennings C, Mead A, Jones J, et al. Nurse coordinated multidisciplinary, family-based cardiovascular disease prevention programme (EUROACTION) for patients with coronary heart disease and asymptomatic individuals at high risk of cardiovascular disease: a paired, cluster randomised controlled trial. Lancet. 2008; 371:1999-2012.

Núria Beguer Larrumbe (1). Núria Fabrellas i Padrés (2)

(1) Enfermera. Adjunta a dirección ABS Tortosa Est. Institut Català de la Salut. (2) Enfermera. Coordinadora de enfermería de Atención Primaria del Institut Català de la Salut. Profesora EUI de la UB

REFERENCIAS

Voogdt-Pruis HR, Beusmans GH, Gorgels AP, Kester ADM, Van Ree JW. Effectiveness of nurse-delivered cardiovascular risk management in primary care: a randomised trial. British J Gen Practice. 2010;60:40-46.

Enfermería y consulta a demanda en primaria

La enfermería ofrece un servicio efectivo y satisfactorio a los pacientes que solicitan consulta a demanda en atención primaria.


Resumen

Kinnersley P, Anderson E, Parry K, Clement J. Randomised Controlled trial of nurse practitioner versus general practitioner care for patients requesting "same day" consultations in primary care. BMJ 2000; 320: 1043-1048.
Objetivo
Comparar la atención ofrecida por enfermeras - nurse practitioners - y médicos - general practitioners - a pacientes que solicitaron consulta a demanda en atención primaria.
Tipo de estudio
Ensayo clínico aleatorio con pacientes asignados a médicos o enfermeras en centros de atención primaria.
Entorno y pacientes
10 centros de atención primaria del sur de Gales y sudoeste de Inglaterra. Participaron 1368 pacientes de los 1757 que solicitaron consulta a demanda. Se utilizaron los siguientes criterios de exclusión: apariencia de enfermedad grave, demanda de consejo contraceptivo urgente e incapacidad para entender la investigación o responder a los cuestionarios.
Intervención
Las nurse practitioners (NP) se reclutaron entre las empleadas en los centros de atención primaria de la zona. Las NP habían cursado estudios de nivel avanzado en práctica clínica y atendían, directamente, a los pacientes que demandaban consulta en el día, realizando actividades similares a las del médico: valoración del paciente, solicitud de pruebas diagnósticas, prescripción y derivación a otros profesionales o centros. En seis de los centros los pacientes fueron asignados a un profesional -médico o enfermera- según solicitaban la consulta; en el resto de centros la asignación se hizo por días: los pacientes que acudían a consulta en un día determinado fueron atendidos por el mismo tipo de profesional.
Medida de resultados
Se investigaron los siguientes resultados: satisfacción del paciente, evolución de síntomas y problemas de salud dos semanas después de la consulta, características de la atención en consulta - duración e información proporcionada al paciente sobre la naturaleza de la enfermedad y cuidados -, recursos utilizados - pruebas, prescripciones y derivaciones -, utilización de otros servicios por el mismo problema en las cuatro semanas siguientes e intención futura sobre el profesional al que acudir ante una situación similar.
Resultados
En ocho de los diez centros los pacientes atendidos por enfermeras se mostraron más satisfechos que los atendidos por médicos, siendo la diferencia media en los padres de niños de -4.8 (I.C. 95%: -6.8 a -2.8); y oscilando en los adultos entre -8.8 (I.C. 95%: -13.6 a -3.9) y 3.8 (I.C. 95%: -3.3 a 10.8). La evolución de síntomas fue semejante en ambos grupos (odds ratio: 1.2, I.C 0.8-1.8; y 1.03, I.C 0.8-1.4), así como la utilización de otros servicios por el mismo problema después de la consulta. Enfermeras y médicos mostraron un comportamiento similar al solicitar pruebas diagnósticas, prescribir tratamientos o derivar a otro profesional; sin embargo, las enfermeras emplearon más tiempo por paciente y proporcionaron más información y consejo que los médicos.
En cuatro de los centros se encontraron diferencias notables entre el número de personas que consultaría de nuevo con el mismo tipo de profesional según éste hubiera sido médico (73%) o enfermera (32%). En el resto de centros no aparecieron estas diferencias.
Conclusión
Las enfermeras ofertan una atención efectiva y satisfactoria para los pacientes que solicitan consulta a demanda, lo que apoya la expansión de su papel en atención primaria de salud en el Reino Unido.
Fuentes de financiación: Welsh Office of Research and Development for Health and Social Care. SouthWest NHS Research and Development Directorate.
Dirección para correspondencia: Paul Kinnersley E-mail: Kinnersley@cf.ac.uk

Comentario

El rigor metodológico avala los resultados de este estudio realizado por un equipo de médicos, enfermeras y estadísticos. Si acaso, cabe dudar de su generalizabilidad, ya que no se garantiza que las enfermeras participantes en el mismo se comporten de acuerdo a un patrón común de práctica profesional. En todo caso, los hallazgos coinciden con los de numerosos estudios realizados en Canadá, Estados Unidos o Reino Unido que justifican la estrategia de potenciar el papel de una enfermería con formación avanzada en práctica clínica- las nurse practitioners entre otras- para mejorar la accesibilidad y coste-efectividad de los servicios de atención primaria(1).
Cómo en otros ensayos (2-3), los resultados clínicos obtenidos por médicos y enfermeras fueron similares. En este caso los pacientes atendidos por enfermeras se mostraron más satisfechos que los atendidos por médicos, probablemente por un estilo de práctica que utiliza más tiempo por paciente y proporciona más información y consejo. Este estilo, similar al hallado entre médicas y médicos en estudios sobre prácticas profesionales (4), parece relacionado con un patrón de género especialmente extendido entre la enfermería por su composición, mayoritariamente femenina.
¿Pueden los resultados de estos estudios ayudarnos a mejorar la organización de nuestra atención primaria?. La creciente presión asistencial provoca un efecto de embudo en la consulta médica, puerta de entrada única a la atención primaria en nuestro sistema, con las consecuentes demoras y problemas de insatisfacción de usuarios y profesionales. ¿Pueden contribuir las enfermeras a mejorar la capacidad de respuesta en este nivel?.
Un aspecto interesante del debate -planteado en EEUU con las enfermeras clínicas especialistas y en el Reino Unido con las enfermeras comunitarias- es si el camino de las NP aleja a las enfermeras de su rol cuidador. En el nivel primario las fronteras entre el tratamiento médico del problema y el cuidado ante el mismo son difíciles de establecer; coexiste con el enfoque de la medicina un enfoque enfermero -cuidador- para abordar el conjunto de demandas de la población, aunque algunas serán resueltas con atención médica, otras con atención enfermera y las más con una combinación de ambas.
Considerando las características de nuestro medio (formación y dotación de personal médico y enfermero, tradición, contexto cultural), es posible pensar en un modelo de atención compartida entre los dos principales proveedores de atención primaria (médicos de familia y enfermeras comunitarias), con servicios accesibles directamente a uno u otro según la demanda y orientados a la naturaleza de la misma (terapia vs cuidados, problemas biomédicos vs sociosanitarios). Definir este modelo sobre la evidencia disponible y no bajo prejuicios ideológicos parece ser un reto interesante.
(1) Wright KB. Advanced Practice Nursing: Merging the Clinical Nurse Specialist and Nurse Practitioner roles. Gastroenterology Nursing 1997; 20 (2): 57-60.
(2) Mundinger MO, Kane RL, Lenz ER et al. Primary Care Outcomes in Patients Treated by Nurse (3) Practitioners or Physicians. A Randomized Trial. JAMA 2000; 283: 59-68.
(4) Venning P, Durie A, Roland M et al. Randomised Controlled Trial Comparing Cost-effectiveness of General Practitioners and Nurse Practitioners in Primary Care. BMJ 2000; 320: 1048-53.
(5) López Fernández, L.A.; Jiménez Martín, J.M.; Delgado, A.; Luna, J.D. El género del médico y la práctica profesional. El Médico 1996; 597: 46-51.
Elena Gonzalo Jiménez
Escuela Andaluza de Salud Pública

Violencia de género y urgencias: Protocolo

 

El Protocolo Andaluz de Actuación Sanitaria desde el ámbito de las Urgencias ante la Violencia de Género está orientado a los dispositivos de urgencias de Atención Primaria, Atención Hospitalaria y EPES.
Este protocolo pretende ser una herramienta que ayude al personal de salud en el ámbito de las Urgencias, para prestar una atención adecuada a las mujeres mayores de 14 años que viven en situación de maltrato, ejercido por la pareja o expareja, por entender que es la violencia más frecuente y al mismo tiempo invisibilizada en nuestros entornos, incluyendo además en este protocolo, la atención a las mujeres agredidas sexualmente. 
 La violencia contra las mujeres no está suficientemente visibilizada en las actuaciones asistenciales que presta el Sistema Sanitario ni es asumida como un grave problema de salud pública por una parte significativa de sus profesionales.
En ello influye nuestro modelo de sociedad que establece relaciones de género que dan lugar a una jerarquía entre los sexos, que minusvalora o discrimina lo femenino y establece relaciones de poder entre hombres y mujeres, manteniendo en una situación de subordinación a las mujeres y constituyendo una violencia estructural contra las mismas.
La violencia contra las mujeres obedece a ese modelo, es ejercida por hombres, que mayoritariamente, son o han sido pareja afectiva de estas mujeres, a las que pretenden mantener en una relación jerarquizada y desigual, y en unos roles de género tradicionales que mantengan esa situación. Además, ha sido hasta cierto punto tolerado que los hombres utilicen la violencia para afianzar su autoridad. En este sentido, también es una violencia instrumental para mantener la dominación y el control sobre las mujeres. Esta violencia contra las mujeres no es debida a rasgos singulares o patológicos de una serie de individuos.
Es necesario reconocer que el personal de salud no escapa a estos estereotipos sociales de género, por ello, las actuaciones que hagamos como profesionales de salud deben identificar la existencia de estos condicionantes, para afrontarlos y facilitar el cambio de actitudes y de modos de intervención.
La construcción cultural y social distinta para mujeres y hombres, denominada construcción de género, conlleva además diferencias en el estado de salud y en la atención sanitaria que es demandada y que prestamos. La construcción de género y las relaciones de género dan lugar a diferencias en la salud de las mujeres, que se agravan cuando estas se encuentran en una situación de malos tratos y son atendidas sin que el personal sanitario relacione los síntomas con esa situación.

El proceso de la violencia contra las mujeres
La violencia contra las mujeres, al ser una violencia instrumental será utilizada en la forma e intensidad necesaria para mantener por parte del maltratador el control sobre la mujer.
La violencia se va instaurando, naturalizando y por tanto invisibilizando, al comenzar con comportamientos que conllevan una desigualdad entre hombres y mujeres (diferentes atributos, roles y espacios), seguidos en el inicio de la relación de pareja con situaciones de control (confundidas con expresiones de amor y protección), maltrato psicológico (incluido el aislamiento social y el maltrato ambiental), maltrato sexual (que obliga a la mujer a acceder a relaciones sexuales no deseadas para complacer al maltratador) y si es necesario para someter a la mujer, se presentará la violencia física, que en su mayor gravedad podrá conllevar la muerte de la mujer.
La situación de violencia vivida por la mujer puede llevar años antes de ser visibilizada por el entorno o identificada y reconocida por la propia mujer. El ciclo de la violencia (Leonor Walker) ayuda a comprender la estrategia que utiliza el maltratador para lograr que la mujer se mantenga en esa situación, a través de tres fases:
Acumulación de tensión: 
Se caracteriza por una escalada gradual de la tensión, donde la hostilidad del hombre va en aumento sin motivo comprensible y aparente para la mujer. Se intensifica la violencia verbal y pueden aparecer los primeros indicios de violencia física. Se presentan como episodios aislados que la mujer cree puede controlar y que desaparecerán. La tensión aumenta y se acumula.

 Explosión o agresión: 
Estalla la violencia y se producen las agresiones físicas, psicológicas y sexuales. Es en esta fase donde la mujer suele denunciar o pedir ayuda.

Calma o reconciliación o luna de miel: 
En esta fase el maltratador manifiesta que se arrepiente y pide perdón a la mujer. Utiliza estrategias de manipulación afectiva (regalos, caricias, disculpas, promesas) para evitar que la relación se  rompa. La mujer a menudo piensa que todo cambiará. En la medida que los comportamientos violentos se van afianzando y ganando terreno, la fase de reconciliación tiende a desaparecer y los episodios violentos se aproximan en el tiempo.
Estas fases dificultan que la mujer abandone la relación o se distancie emocionalmente del maltratador. En otras situaciones de violencia, no se observan las fases del ciclo de la violencia y solo de forma ocasional aparece el maltrato físico

Descargar Protocolo por capítulos

  • Portada e índice. PDF (110 KB)
  • 1. Presentación. PDF (1604 KB)
  • 2. Introducción. PDF (1637 KB)
  • 3. Detección de malos tratos contra las mujeres en Dispositivos de Urgencias: Extrahospitalarios y Hospitalarios. PDF (1681 KB)
  • 4. Planes de actuación ante los malos tratos contra las mujeres desde los Dispositivos de Urgencias: Extrahospitalarios y Hospitalarios. PDF (1657 KB)
  • 5. Plan de Actuación ante agresiones sexuales desde los Dispositivos de Urgencias: Extrahospitalarios y Hospitalarios. PDF (1654 KB)
  • 6. Aspectos éticos y legales. Protección de la mujer. Parte al Juzgado. Comunicación a Fiscalía. PDF (1669 KB)
  • 7. Actuación en los Dispositivos de Urgencias Extrahospitalarias ante la violencia contra las mujeres. PDF (1678 KB)
  • 8. Actuación en los Dispositivos de Urgencias Hospitalarias ante la violencia contra las mujeres. PDF (1660 KB)
  • 9. Anexos. PDF (2098 KB)
  • 10. Guía de Recursos. PDF (1685 KB)
  • 11. Bibliografía. PDF (80 KB)
  • 12. Glosario de Términos. PDF (85 KB)

viernes, 4 de enero de 2013

Alternativas al tratamiento para el cáncer de mama. ¿qué opción prefiero?



http://www.juntadeandalucia.es/salud/export/sites/csalud/galerias/documentos/p_3_p_3_procesos_asistenciales_integrados/mama/cm_alternativas.pdf


Índice
¿Para qué sirve este documento? ________________________ 4
¿Qué es el cáncer de mama? _____________________________ 8
Opciones de tratamiento _______________________________ 10
• Tipos de cirugía __________________________________________ 12
• Radioterapia _____________________________________________ 16
• Apariencia física de la mama ________________________________ 20
• Reaparición local ________________________________________ 24
Tratamiento farmacológico _____________________________ 26
Factores a considerar antes de tomar la decisión ______ 28
Una reflexión previa _____________________________________ 30
• Instrucciones para realizar el test ____________________________ 31
• Test ___________________________________________________ 32
• Tabla de soluciones del test _________________________________ 34
• Cómo valorar los resultados obtenidos en el test ________________ 35
Su opinión _____________________________________________________ 36
• Instrucciones para realizar el cuestionario ______________________ 36
• Si elijo _________________________________________________ 38
Conclusión ______________________________________________ 40
Diccionario de términos médicos ______________________ 41
Espacio para anotaciones _______________________________ 45
Edita
Dirección General de Calidad, Investigación y Gestión del Conocimiento
Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
I.S.B.N.:
D.L.: GR - 2554 / 2006
Coordinación de la edición
Área de Consultoría
Escuela Andaluza de Salud Pública
Diseño
Catálogo > 2006
Todos los derechos reservados.
5
¿Para qué sirve este documento?
Este documento se ha elaborado con una doble finalidad: por una parte, suministrarle información sobre el cáncer de mama y sus opciones de tratamiento, y por otra parte, ayudarle a elegir, junto al profesional médico que le atiende, el tipo de tratamiento quirúrgico que prefi ere para abordar esta enfermedad.
Para el tratamiento del cáncer de mama en estadio inicial, se puede optar entre dos alternativas quirúrgicas: la realización de cirugía conservadora o una mastectomía. Ambas ofrecen la misma posibilidad de superar la enfermedad a largo plazo.
Con este documento, que no pretende sustituir el consejo médico, se le facilita información sobre ambas técnicas quirúrgicas, a fi n de que pueda valorar las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas y ayudarle a participar, si así lo desea, en la elección del tratamiento.
Para ello, es importante que tenga en cuenta sus valores o preferencias personales sin olvidar que en la decisión fi nal sobre el tratamiento será clave la opinión de su médico/a, quien puede valorar mejor su caso
individual, ofrecerle información más completa y resolver sus dudas.
4
Este documento le ayudará a sopesar las ventajas e inconvenientes de cada opción teniendo en cuenta su forma de vida, sus sentimientos y sus preferencias.
7
Es importante entender que usted decide la cantidad de información que necesita sobre su enfermedad
y si quiere participar o no en la decisión sobre su tratamiento. Si lo desea, puede tener un papel activo
en la decisión, o quizás prefi era delegarla totalmente en su médico/a o en sus familiares. No hay actitud
correcta o equivocada. Es lo que usted prefiera.
Este documento es útil para usted si:
• Su equipo médico le ha informado de que cualquiera de las dos opciones de tratamiento serían igualmente apropiadas para usted.
• Desea participar en la elección del tratamiento quirúrgico del cáncer de mama.
Este documento le ayudará a:
• Tener información sobre las dos opciones de tratamiento.
• Comprender las ventajas e inconvenientes de cada opción.
Al fi nal del documento encontrará:
• Un diccionario con los términos médicos que habitualmente se
utilizan al hablar sobre el cáncer de mama y su tratamiento.
• Un espacio para realizar anotaciones, en el que podrá escribir
las dudas y preguntas que le surjan al leer este documento.
Le ayudará a recordarlas en la próxima consulta con su
médico/a.
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Recomendaciones antes de empezar:
• Léalo en un lugar tranquilo y sin ruidos.
• Tómese el tiempo necesario.
• Tenga a mano un lápiz o bolígrafo.
• Anote todas sus dudas y preguntas: su equipo médico le ofrecerá
información más completa.
• Si lo desea, puede compartir esta información con quien sea
de su confi anza.
Anatomía de la mama
Los órganos que forman nuestro cuerpo están constituidos por
células que normalmente se dividen de forma ordenada para reemplazar
las células ya envejecidas o muertas. Cada célula posee
unos mecanismos de control para regular este proceso de división.
Cuando en una célula se alteran estos mecanismos de control,
se inicia una división incontrolada produciendo un tumor o
nódulo. En los tumores benignos las células se dividen en exceso
pero no pueden dañar o invadir otras partes del organismo.
En los tumores malignos las células se dividen sin control. Cuando
esta alteración se produce en células de la mama, se denomina
cáncer de mama. Las células tumorales son capaces de destruir
tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y
proliferar en otras partes del organismo (metástasis).
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Imagen propiedad de la AECC / Ilustradora: Lourdes Porcar Láinez
¿Qué es el cáncer de mama?
La mama es una glándula cuya función principal es la producción de leche durante el periodo de lactancia. Está formada por múltiples lóbulos y lobulillos donde se produce la leche.
Estos lóbulos y lobulillos están unidos por una serie de tubos (llamados ductos o conductos) que conducen la leche hacia el pezón. El resto de la mama está formada en su mayoría por grasa, que es la que determina el tamaño del pecho, ya que las estructuras productoras de leche son más o menos las mismas en todas las mujeres.
A través de ese tejido graso también transcurren otros conductos:
los conductos linfáticos. Estos drenan linfa o líquido de los tejidos de la mama hacia los ganglios linfáticos y de allí a la circulación general. Los conductos linfáticos confluyen en ganglios linfáticos, pequeñas estructuras, que se agrupan y se localizan en varias partes del cuerpo, como en axilas, cuello, tórax e ingle, entre otros lugares. Dentro de la mama no hay músculos. El músculo pectoral está por debajo de esta, separándola
de las costillas.
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Cuando el cáncer de mama se encuentra en un estadio inicial, como es su caso, ambas opciones de tratamiento son igualmente válidas y ofrecen la misma posibilidad de superar la enfermedad a largo plazo.
Cada opción tiene ventajas e inconvenientes. La importancia que atribuya a cada una dependerá de sus valores o preferencias personales. Dichas ventajas e inconvenientes están relacionados con los siguientes aspectos:
• Tipo de cirugía
• Radioterapia después de la cirugía
• Apariencia física de la mama
• Reaparición local
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• La cirugía conservadora consiste en la extracción del tumor y una pequeña parte del tejido sano que le rodea, manteniendo intacto el resto de la mama. La cirugía conservadora siempre debe completarse con un tratamiento de radioterapia, con el objetivo de destruir las células tumorales que puedan quedar en la mama.
• La mastectomía consiste en la extirpación de toda la mama.
Tras esta cirugía existe la posibilidad de reconstruir la mama mediante otra intervención quirúrgica, que puede realizarse de forma inmediata tras la mastectomía o pasado un tiempo.
Opciones de tratamiento
Para extirpar el cáncer de mama en estadio inicial se recomiendan dos opciones de tratamiento:
CIRUGÍA CONSERVADORA SEGUIDA DE RADIOTERAPIA
MASTECTOMÍA, CON POSIBILIDAD DE RECONSTRUCCIÓN DE LA MAMA
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12 13
Tras la cirugía, el tratamiento de la enfermedad es diferente en cada caso:
• Después de una cirugía conservadora, siempre se aconseja el tratamiento con radioterapia de la mama afectada.
• Habitualmente no es necesaria la radioterapia en la zona de la intervención.
CIRUGÍA CONSERVADORA MASTECTOMÍA
• Independientemente del tipo de cirugía elegido, algunas mujeres pueden necesitar
tratamiento con radioterapia en los ganglios linfáticos, dependiendo
de la extensión del tumor a esta zona.
Apariencia de una mujer
tras una cirugía conservadora
Apariencia de una mujer
tras una mastectomía
Tipos de cirugía
El siguiente cuadro resume, de forma comparativa, los aspectos
más destacados de ambas técnicas quirúrgicas:
• Se extrae el tumor y una pequeña cantidad
del tejido normal que le rodea.
• Si las pruebas realizadas después de la
cirugía muestran células tumorales en el
tejido normal extraído, puede ser necesaria
una segunda intervención para asegurar
la extirpación completa del tumor.
• Después de la cirugía, la mama debería
de tener un aspecto parecido al de
antes. El aspecto final depende del
tamaño del tumor comparado con el
tamaño de la mama.
• El riesgo de acumulación de líquido
en la herida (seroma) es bajo.
• Se extirpa toda la mama, incluyendo
el pezón y el tejido de la mama que se
extiende hasta la axila.
• El pecho queda plano después de la cirugía.
Si se desea, existen opciones alternativas
para mejorar la apariencia física de
la mama: utilización de prótesis externas
o también la reconstrucción mamaria.
• El riesgo de acumulación de líquido
en la herida (seroma) es algo mayor
y, generalmente, requiere la colocación
de un drenaje.
CIRUGÍA CONSERVADORA
• Si se extraen los ganglios linfáticos, durante unos días se necesitará un drenaje en la axila.
MASTECTOMÍA
vención. Puede notar también, después de meses o años, una
hinchazón del brazo, llamada linfedema, que consiste en una
acumulación de linfa en el brazo del mismo lado de la intervención.
No todas las mujeres lo desarrollan.
Para evitar estos efectos secundarios de la extracción completa de los ganglios linfáticos, en los últimos años se ha desarrollado una técnica: la biopsia selectiva del ganglio centinela para las mujeres con cáncer de mama en estadios iniciales.
Su fundamento científi co radica en que el ganglio centinela es el primer ganglio de drenaje de las células tumorales, siendo por tanto el que mayor probabilidad tiene de albergar dichas células.
Si este ganglio no está afectado, lo que ocurre en la mayoría de las mujeres, hay muchísimas posibilidades de que el resto de los ganglios axilares tampoco lo estén, por lo que no es necesario extirparlos. Si por el contrario está afectado, ante la posibilidad de que en otros ganglios haya también células tumorales, es necesario completar la extracción de todos ellos.
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EXTRACCIÓN DE LOS GANGLIOS LINFÁTICOS
Su cirujano/a le explicará si, en su caso, es apropiado o no extraer
los ganglios linfáticos de la axila.
Habitualmente, se extraen los ganglios axilares, con independencia
de la opción que usted elija, porque el cáncer de mama
puede extenderse a ellos.
Saber si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos es
importante para:
• Predecir las posibilidades de superar la enfermedad.
• Determinar la necesidad de administrar quimioterapia y
radioterapia.
Después de la intervención sobre los ganglios axilares, puede
producirse acumulación de líquido en la región axilar, llamado
seroma, que debe ser evacuado; o bien producirse alteraciones
de la movilidad, hormigueos y dolor en el brazo de la inter-
Tanto si elige la cirugía conservadora seguida de
radioterapia como la mastectomía, puede ser necesaria
la extracción de los ganglios linfáticos axilares.
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ASPECTOS A CONSIDERAR
• Si va a recibir radioterapia, su cirujano/a le pondrá en contacto
con su oncólogo/a radioterapeuta.
• Para preparar el tratamiento radioterápico es necesario hacer
radiografías o un TAC para medir y determinar la zona que
será irradiada. Esta zona será marcada con un rotulador o
con pequeños tatuajes permanentes. El proceso puede llevar
entre 30 y 40 minutos.
• El tratamiento dura de 5 a 7 semanas (de lunes a viernes) de
forma ambulatoria. Se administra en sesiones diarias de 15
a 20 minutos de duración, tras las cuales puede marcharse a
casa sin ningún problema.
• Como sólo existe radioterapia en grandes hospitales o centros
especializados en el tratamiento del cáncer, es posible
que si no reside cerca de uno tenga que desplazarse para recibir
el tratamiento y será conveniente que lo planifi que con
antelación, para lo cual debe solicitar información en el centro
donde vaya a recibir el tratamiento.
• Una cita semanal con su oncólogo/a radioterapeuta le dará la
oportunidad de preguntar y controlar los efectos secundarios.
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Radioterapia
La radioterapia es la utilización de un tipo especial de energía
(radiaciones ionizantes) que se transmite por el aire y que se
genera en máquinas especiales o a partir de materiales radioactivos.
Su objetivo es eliminar las células tumorales que hayan
podido quedar tras la cirugía.
Cuando se realiza tratamiento con radioterapia, siempre se lleva
a cabo después de la intervención quirúrgica. En los casos
en que se precisa quimioterapia, la radioterapia puede aplazarse
hasta que fi nalice la misma.
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REACCIONES TEMPORALES EN LA MAMA
• Generalmente, la radioterapia produce un enrojecimiento leve de la piel.
• En ocasiones, puede producirse un enrojecimiento mayor de la piel, más sensibilidad e inflamación de la mama.
• De forma excepcional, en algunas mujeres se produce una descamación o pérdida de la capa superficial de la piel, de forma parecida a una quemadura solar. Esta reacción es molesta y puede precisar tratamiento médico. Ocurre con más frecuencia en el tratamiento de una mama grande.
Las reacciones temporales de la piel se curan habitualmente dentro del primer mes tras la finalización del tratamiento con radioterapia.
POSIBLES CAMBIOS PERMANENTES EN LA MAMA
Tras la radioterapia, y una vez desaparecidos los efectos secundarios
iniciales, podrían notarse algunos cambios permanentes en la piel:
• Habitualmente, los cambios permanentes a la piel son mínimos
o nulos.
• En ocasiones, la piel queda moderadamente más oscura y gruesa.
• Rara vez, la mama se endurece y queda notablemente más oscura.
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POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS
La radioterapia, al tiempo que elimina células enfermas, podría afectar a tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y, como consecuencia, generar algunos efectos secundarios.
Las reacciones en la piel son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores (zona donde se produce el tratamiento, dosis, susceptibilidad individual de cada persona, etc.).
Más información en el  enlace.
Grupo de trabajo
Contenidos clínicos
M. Mercedes Acebal Blanco
Marina Álvarez Benito
Basilio Dueñas Rodríguez
Enrique Alonso Redondo
M. Ángeles Hernández Molinero
Carmen Domínguez Nogueira
Juan Antonio Virizuela Echaburu
Eloisa Bayo Lozano
José Andrés Moreno Nogueira
Metodología
Carmen Pérez Romero
Araceli Caro Martínez
Guadalupe Carmona López
José Luis Padilla García